¿Qué hacer?

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Esta crisis ha afectado negativamente a la actividad de numerosas empresas, bien por paralización de la propia, de la de sus clientes, e incluso de la de sus proveedores.

Tras el levantamiento de las medidas restrictivas, se produce un intento generalizado por volver cuanto antes a la situación anterior, y aparecen las primeras dificultades producidas por el parón. Falta de pedidos, de materiales, de ventas, de liquidez; y mucha incertidumbre.

Mercados encogidos, problemas de abastecimiento, plantillas sobredimensionadas, equipos productivos inactivos, equipos humanos faltos de motivación, ¿qué hacer?. PLANIFICAR.

 

Trazar un plan con objetividad, es un ejercicio duro en el que el empresario se enfrenta a sus problemas y a los de su organización.

 

Montaña planificar blog ANEC

 

El principio es repasar la capacidad productiva real, y enfrentarla a sus datos históricos de producción. De aquí salen los flujos económicos que la empresa es capaz de generar y con los que cuenta para hacer frente a la situación.

Es necesario establecer escenarios de diferentes niveles productivos, que comprendan las diferentes situaciones en la que la empresa se puede ver inmersa. En ellos hay que partir de la estructura mínima productiva y de empresa; para ir creciendo, en estimaciones de mayor actividad y estructura necesaria, en otros diferentes.

Hay que utilizar más que nunca los recursos propios. Compartir con el personal administrativo, productivo, comercial; la inquietud, los objetivos, y definir la información necesaria para formar los escenarios. Si con ellos no es suficiente, puede ser el momento de contar con ayuda externa. Una buena consultoría financiera puede aclarar mucho el panorama, y sacar lo mejor del equipo empresarial.

Analizar cada partida, estudiar sus alternativas, ir formando poco a poco un cuadro que refleje la verdadera situación definida en cada escenario.

Tras ello evaluar las necesidades financieras. Si se dispone de recursos propios, estudiar el alcance temporal de su cobertura según cada escenario. Si se necesita financiación hay que acudir a las entidades financieras que conocen a la empresa, y explicar la situación, el análisis, las medidas adoptadas, y la adaptación de la empresa a los diferentes escenarios.

Se han articulado medidas de apoyo financiero, desde las distintas administraciones, que pueden suponer una ayuda vital para el sostenimiento de la actividad, pero sin duda serán las empresas que planifiquen, y controlen, las que más provecho obtendrán de ellas, y más fácilmente se verán ayudadas por las entidades financieras, y comprendidas por sus departamentos de riesgos.

Hoy más que nunca las empresas deben tener preparado un buen dossier bancario, que presente la empresa a las
entidades financieras, y que, actualizado periódicamente, muestre el camino recorrido, y proyecte el objetivo futuro.

Debe contar con información de titularidad de actividad y de activos fijos, de inversiones, datos económicos
históricos, estados financieros, declaraciones tributarias, entre otros.

Todas las ayudas financieras actuales promovidas por las administraciones cuentan con un periodo de carencia. Ese es el tiempo que la empresa tiene para ajustar sus recursos y conseguir generar flujos positivos para enfrentar el servicio de la deuda. Generalmente un año es el periodo de carencia establecido. Durante ese año hay que contar, en los escenarios, con la partida correspondiente a los intereses de la operación.

Hay que tener cuidado con las soluciones cortoplacistas; moratorias de seguridad social, aplazamientos extraordinarios de tributos, son medidas cuyo plazo de devolución, para mi gusto, es demasiado corto, no dejando coger vuelo a la actividad empresarial y a su generación de cash flow. En situaciones muy duras de tesorería pueden ocasionar un problema en el corto plazo.

Por último el CONTROL. Establecer cuáles son los elementos claves que se deben controlar para verificar la marcha de la empresa por la senda establecida. Dependiendo de la actividad pueden tener más importancia los datos comerciales, los productivos…, todos son necesarios y tienen su momento de importancia. Pero sobre todo, no hay que descuidar la tesorería. No hay que olvidar que las empresas mueren por la tesorería. La previsión de
tesorería y su seguimiento constante son cruciales en estas situaciones.

Y a partir de ahí la acción, el control y la acción. Y no dejar de repetir este bucle esencial.

 

Carlos Zamarbide
Consultor Empresarial
Unión 90 SL

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ANEC

Asociación Navarra de Empresas de Consultoría

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