Poderoso caballero es Don Dinero. Exenciones tributarias y algo más…

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Aliviar la carga tributaria ha constituido históricamente una política que todos los gobernantes han aplicado favoreciendo sus intereses.  Algunas de ellas han resultado auténticos motores de actividad económica para dar lugar, con el tiempo y en algunos casos, a refugio de capitales.

El poder del dinero en el Antiguo Egipto

Las primeras exenciones tributarias conocidas fueron las del faraón egipcio Akenatón, (esposo de Nefertiti) cuyo verdadero nombre era Amehotep IV o Amenofis.

Este joven, que accedió al trono en la adolescencia (vaya panorama), montó un cisco enorme al cambiar la tradicional religión politeísta, con la deidad Amón – Ra en lo más alto, por el culto a Atón, el dios Sol. Pero no lo hizo nominalmente, sino que sus cambios afectaron al tradicional orden social de la época.

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Trasladó la capitalidad del reyno, compartida hasta entonces entre Menfis y Tebas, por una nueva ciudad a mitad de camino entre ambas, en Amarna, que llamó Aketatón. Pero el verdadero cambio social surgió al cerrar los templos existentes y construir otros dedicados a su nuevo dios Atón.

Hay que tener en cuenta que todo el comercio se desarrollaba alrededor de los templos y este cambio trastocó la organización comercial. Estos grandes cambios necesitaron grandes cantidades de dinero que recaudó a la fuerza originando fuertes revueltas que acabaron en un desorden social generalizado.

 

¿Qué se ocurrió a Akenatón para apaciguar a las masas?

Otorgar una exención fiscal a los sacerdotes y acercarlos a su posición. Los sacerdotes eran ricos y poderosos y sufrían los impuestos como los demás. Así el faraón se ganó la confianza de quienes controlaban realmente a la población.

Las exenciones tributarias en Roma

Los romanos también aprovecharon las exenciones tributarias para engrandecer Roma. En plena expansión del imperio y para aliviar las cargas a los habitantes de la capital, Roma trataba a las ciudades conquistadas como a cualquier otro contribuyente.

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El sistema tributario romano en provincias consistía en el pago del diezmo que era recaudado por los “agricultores tributarios” (Publicani) que licitaban para obtener el derecho a recaudar los tributos en determinada región o ciudad.

Pero si la ciudad se mostraba sumisa con el imperio o colaboraba en su expansión se le otorgaba una exención tributaria que favorecía la implantación de comerciantes propiciando su desarrollo. Roma premiaba a sus amigos; así se forjaron grandes centros comerciales como Cádiz, Málaga o Tarragona.

Exenciones fiscales en la colonización británica

Avanza el calendario y nos encontramos con otro caso de motivación colectiva mediante exenciones fiscales, el Imperio Británico.

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En plena colonización el gobierno británico ofrece exenciones fiscales a las ganancias obtenidas en las colonias como incentivo a la población para instalarse en las nuevas tierras conquistadas.

Los ciudadanos británicos que establecieran plantaciones en las colonias verían favorecidas sus ganancias liberándolas de impuestos. Se considera que, hoy en día, alrededor de ciento veinticinco mil personas todavía disfrutan de este resto colonial.

Estos ciudadanos británicos que se acogieron a esas ventajas se convirtieron en los primeros “no residentes” tributariamente hablando; aunque residían y trabajaban en el Imperio, no estaban sujetos a su sistema tributario.

El caso de Suiza. Ventajas para atraer capitales

Las tres anteriores exenciones se concedían a los contribuyentes por parte de sus estados, pero en la siguiente, el estado ofrece ventajas para atraer capitales a su territorio, a modo de OPA hostil frente a otros estados.

suiza

En el Congreso de Viena de 1815 se admitió la neutralidad de Suiza, convirtiéndolo en el primer país offshore.

Eligiendo la neutralidad y con el secreto bancario más férreo del mundo, durante la posguerra de la I Mundial, la II y la posguerra de la II, Suiza recibió cantidades enormes de dinero que procedían de los países en reconstrucción que apretaban a sus ciudadanos con impuestos para costear los arreglos. No nos podemos olvidar de todos los depósitos que los nazis consignaron durante la segunda guerra mundial mientras los banqueros suizos se aferraban a sus principios de neutralidad y secreto.

Por supuesto hay más ejemplos, pero creo que estos cuatro son muy significativos del poder del alivio tributario, y cada uno en su época, influyó notablemente en el devenir de los tiempos.

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Carlos Zamarbide – Unión 90 Asesores SL

Consultor. Asesor Fiscal, Experto en Prevención del Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo.

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ANEC

Asociación Navarra de Empresas de Consultoría

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