¿Dónde está la responsabilidad en el consumo de “consultoría”…?

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Algunas de las pequeñas empresas que formamos parte de ANEC o Asociación Navarra de Empresas de Consultoría hemos tenido la suerte de trabajar, aunque trabajar ya es una suerte actualmente, en diferentes y diversos proyectos relacionados con el comercio responsable, bien en el ámbito de la dinamización del comercio local, de la valorización de los productos ecológicos en nuevos mercados, del marketing de producto, etcétera…


Pues en el actual contexto de competencia global y de transformación de hábitos de consumo, como todos conocemos, la posición del tejido productivo y comercial local se vincula, más que nunca, a la diferenciación, a la cooperación y a la propia concienciación de ciertos colectivos sociales.


Por eso alguna veces, con demasiada frecuencia ya, se produce un cierta paradoja, cuando el consumo responsable (asociado al tejido empresarial local) no se extiende, precisamente, al ámbito de la consultoría, tanto en la propia consideración de las empresas locales (presentes en el territorio igual que los productores y los comercios…por ejemplo), frente a las grandes empresas, sin apenas vínculos socio-económicos con el territorio, como en los presupuestos de concursos y convocatorias varias, cada vez más ajustados a las propias adjudicaciones, si bien, pensamos, que la disminución de los mismos como criterio de valoración, en una mayoría de casos, no supone un ahorro superlativo (y solidario, incluso…) que bien se pudiera destinar a otras ámbitos (si el presupuesto de partida es justo en función de las actividades, objetivos, tiempo, personal…) cuanto, fundamentalmente, una merma de las condiciones de trabajo de los equipos que realizan tales actividades, que, en ningún caso, por lo que conozco, se traduce en el descenso de la calidad del trabajo.


Es decir: se mantiene la calidad del trabajo, de la consultoría responsable, a un precio de mercado cada vez más inferior respecto al trabajo realizado, tanto más cuando se trata de un proyecto de desarrollo local. Cuestión que exige, nos parece, una cierta reflexión por parte de las administraciones, entidades y empresas que en Navarra consumen “consultoría”, en la medida en que para “darle la vuelta a la realidad”, como decía el eslogan de la campaña, creo recodar, resultaría necesario una mayor cooperación entre las pequeñas empresas de consultoría locales y sus posibles clientes, atendiendo siempre a un criterio de eficacia y eficiencia en el desempeño de la actividad como cualquiera de Uds. Insisto, pueden encontrar en ANEC, ejemplo, nunca mejor dicho, de cooperación empresarial responsable, de km 0 en el consumo de consultoría, de economía verde y de energía limpia y creativa. No resulta demasiado, por ello, solicitar algo más de responsabilidad en el consumo de consultoría, de manera análoga a como se está haciendo en otros ámbitos socio-económicos y a como se viene realizando, igualmente, en otras Comunidades Autónomas.

 

Incentivar la competencia en cuanto a la calidad del servicio a realizar, a la innovación del mismo o a la eficacia es, además, una de nuestras premisas de trabajo que, de manera cada vez más común, aparece soterrada por la propia y casi única consideración del “presupuesto” como criterio de valoración, objetivo y subjetivo, de una determinada propuesta de trabajo, paso anterior a la propia obtención de una contrato.

Tendencia que puede acabar generando una precarización acelerada de las condiciones de trabajo en un sector ya de por sí sujeto a una competencia cada vez más feroz como bien venimos constatando en ANEC durante los últimos años.

 

Arturo Ferrer

ITER investigación


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