Construyamos la empresa del futuro

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construir juntos

Ahora que parece que la tan esperada recuperación económica está en marcha sería un buen momento para echar la vista atrás y comprobar cómo han cambiado nuestras empresas y si estos cambios hacen más fuerte nuestra economía para afrontar los retos actuales y, sobre todo, los futuros.

Esta reflexión requeriría de una análisis amplio y concienzudo de diversas empresas de los diferentes sectores de actividad que componen nuestro tejido empresarial. Y hasta que llegue el momento en que podamos disponer de esta información, me gustaría hacer mención a tres debilidades presentes en nuestra economía antes de la crisis y que, a mi entender, siguen presentes en la actualidad.

 

El tamaño de las empresas:

Nuestro tejido empresarial está compuesto, principalmente, por pequeñas empresas. Con un tamaño medio muy por debajo de los diez trabajadores, nuestras empresas difícilmente podrán afrontar los retos que les exige un mercado competitivo globalizado; internacionalización, innovación, integración de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, etc. No en vano, este tema fue objeto de debate en el tercer congreso nacional de directivos de la APD, celebrado a finales del pasado año.

 

Cultura de empresa:

A nadie se le puede escapar la necesidad de impulsar un profundo cambio en la cultura de nuestras empresas en aspectos tan variados como las relaciones laborales en las que empresas y trabajadores parecen seguir enfrentados en lugar de colaborar en mejorar la competitividad de las empresas; o el impulso de la colaboración interempresarial ya que a menudo se prefiere el individualismo antes que compartir cuotas de poder; la confusión entre propiedad y gestión que tantos problemas genera; y podríamos mencionar algunos más. Las organizaciones empresariales son conscientes de la necesidad de este cambio, o al menos así nos lo manifestó la presidencia de la Confederación de Empresarios de Navarra CEN en la última reunión mantenida con miembros de la junta de ANEC.

 

Sucesión empresarial:

Finalmente, una debilidad que considero realmente peligrosa es la transición en la propiedad de nuestras empresas, lo que conlleva un elevado número de empresas y negocios que cesan en su actividad por falta de continuidad en la propiedad. Y dentro de esta debilidad, me parece especialmente preocupante la falta de continuidad en la propiedad dentro de la familia empresaria ya que, si difícil es poner en marcha un negocio y hacerlo perdurar, no podemos permitir que el esfuerzo realizado se pierda por esta falta de continuidad.

Reducir estas debilidades exige la actuación coordinada de Administraciones, organizaciones empresariales, sindicatos, empresarios y trabajadores, y debería suponer una de nuestras prioridades, máxime teniendo en cuenta que el cambio necesario es profundo y llevará un largo tiempo. Y a mi entender las empresas que nos integramos en ANEC deberíamos aunar nuestros esfuerzos para, cada uno en su disciplina, colaborar en la eliminación de estas debilidades

 Pablo Marinicorena

Socio consultor de ESYGES Estrategia y Gestión

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